A 24 años… El Magnicidio que cambió a México

Marzo 6 de 1994. Monumento a la Revolución, Ciudad de México. Luis Donaldo Colosio realiza campaña para llegar a la Presidencia de la República, abanderado por el Partido Revolucionario Institucional.

Discurso sentido: “Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”…

Marzo 23 de 1994. Tijuana. Colosio visita Lomas Taurinas como parte de su gira proselitista. En medio del barullo, una persona que después se identificó como Mario Aburto, se acerca, saca su arma, apunta a la cabeza y dispara.

La locura. El caos. Todos corren, pero más las especulaciones. Se empieza a decir que el atentado fue consecuencia del incendiario discurso del 6 de marzo, que fue interpretado como el deslinde de un gobierno autoritario y un compromiso con la transparencia democrática y la transformación del sistema político.

Millones de mexicanos tenían esperanza de que Colosio llegara a Los Pinos y desde ahí cambiaría la historia de México. El disparo de Aburto mató esas ilusiones.

El recordado político sonorense no llegó a la Presidencia. Lo que sí, es que México es otro desde el Magnicidio.

A %d blogueros les gusta esto: