Canelo, Fielding y DAZN: sin temor al ridículo; genial meme

Poco se puede decir de una pelea sin paridad, en la que un campeón probado, como (Saúl) Álvarez, se mide ante lo que Juan Carlos Ortecho bien ha calificado como un “budín” (flan, le decimos en México): un inglés tan blandito y tierno que fue incapaz, incluso con las rodillas en la lona, de esconder su felicidad por haber tenido la oportunidad de conocer Nueva York. Poco menos de seis minutos bastaron para que Fielding se doble cuatro veces. Nunca me tocó ver a un perdedor tan contento.

La explicación a este desacierto tiene que ver con el modelo de negocio que DAZN le ha planteado al púgil de Jalisco: US$364 millones por 11 peleas. En un punto, el boxeador y la empresa buscan recuperar su inversión lo antes posible sin reparar en lo que, tradicionalmente, importa: construir una carrera, encumbrar a un deportista, buscar la gloria. Las viejas virtudes que ennoblecieron a la ‘dulce ciencia’ se ven totalmente liquidadas por una visión empresarial predadora, sin temor al ridículo y que no teme sacrificar el espectáculo bajo la idea de que el aficionado pagará por lo que lo pongan en el ring.

¿Pero hasta dónde se puede estirar la cuerda?

 

  • Texto de Jerónimo Pimentel, tomado del diario peruano El Comercio
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