#Nostalgia: el aniquilante #PipinoCuevas

Pókar de Ases / Mexicanos en el #SalónDeLaFama de #Canastota, NY (IV y Final)

Los mexicanos lo conocemos simplemente como Pipino Cuevas. Los que dicen que saben señalan que nació en Hidalgo este que es, sin temor a equivocarnos, el más aniquilante noqueador de entre los campeones mundiales de México.

Debutó semanas antes de que cumpliera siquiera 14 años, de ahí que su carrera iniciara titubeante, mezclando tropiezos cuando su rivales eran capaces de soportar esos marrazos y el combate se decidía en las tarjetas.

Pipino fue entrenado por don Lupe Sánchez y su fiel second, Justo “La Manzana” Sánchez, que hicieron del desaparecido Gimnasio Margarita, en la colonia Doctores, su cuartel general.

Después de siete derrotas en seis años de irregular trayectoria y con apenas 18 años de edad, Pipino Cuevas empezó a escribir su gloriosa historia al destronar al puertorriqueño Ángel Espada en sólo dos rounds para arrebatarle el campeonato welter de la Asociación Mundial de Boxeo.

Ya con la confianza de saberse el mejor del mundo, Pipino inició una impresionante racha de víctimas en peleas titulares, en una carrera magistralmente llevada. En 13 meses tuvo cuatro peleas de campeonato; tras Espada, cayeron como fichas de dominó Shoji Tsujimoto (en 6 rounds), Miguel Ángel Campanino (2 asaltos) y Clyde Gray, también en dos capítulos.

Llegó el reencuentro con Espada (¡en Puerto Rico!) y Cuevas le ganó una decisión técnica en 11 rollos.

Tres exposiciones exitosas más en 1978: Harold Weston (decisión técnica en 9), y luego puso fuera de combate en dos asaltos a Billy Backus y a Pete Ranzany. En 1979 retuvo tres veces su corona: Scott Clark (KO en 2) y ahora en Los Ángeles, un tercer enfrentamiento con Ángel Espada, que esta vez cae por nocaut técnico en 10 episodios; pero antes, Randy Shields fue el primero en sobrevivir  los 15 asaltos, aunque perdió por puntos.

En abril de 1980, en su defensa número 11, dio cuenta en cinco asaltos de Harold Volbrechet, encuentro previo a su estrepitosa caída frente a Tommy Hearns, que al paso del tiempo llegó a conquistar cinco campeonatos del mundo y terminó peleando en peso semicompleto.

Cuevas fue el primer mexicano que ganó una bolsa de un millón de dólares, pero todo México se sacudió ese 2 de agosto de 1980 con el espeluznante nocaut en 2 rounds con el que “La Cobra de Detroit” frenó una racha de 12 triunfos en peleas de calidad mundial.

De ahí en adelante, con gloria y dinero, Pipino volvió a ser el boxeador de altibajos. Sumó 8 de sus 13 derrotas en esos 9 años más que se dedicó al boxeo.

En 1983 volvió de un año de retiro para ser noqueado en cuatro rounds por la leyenda panameña Roberto “Manos de Piedra” Durán.

Sin embargo, bien ganado tenía ya su sitio en el Lecho de los Inmortales, el Salón de la Fama del Boxeo Internacional de Canastota, Nueva York.

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