#Nostalgia: Vida, obra y legado de don Lázaro Ayala (1929-1999)

(Con motivo del 20 aniversario de su desaparición y el regreso a los encordados de Zulina “La Loba” Muñoz, te traigo el “recalentado” de don Lázaro Ayala. Su historia, su vida, obra y herencia)

Nació el 18 de marzo de 1929, en Santa María del Oro, en Durango.

El gustó por el boxeo le nació en la juventud, en la que incluso lo practicó a nivel amateur.

Ya en la Ciudad de México, Lázaro Ayala abrazó uno de los oficios más ingratos de la vida: mánager de boxeo. Sin embargo, cuentan que fue víctima de un complot por parte de los manejadores encumbrados que controlaron durante décadas la Unión de Mánagers.

Don Lázaro Ayala soportó un boicot de parte de los manejadores capitalinos de 1965 a 1985, 20 años en los que, no obstante, se dedicó a la formación de boxeadores amateurs y profesionales, privilegiando el dominio de la técnica, sobre todo, defensiva.

Durante los Juegos Olímpicos de México’68 fue juez de vendaje y, como gran anécdota, le tocó revisar los puños de George Foreman, el estadunidense que ganó la medalla de oro en el peso completo y que a la postre ha sido uno de los más grandes campeones de todos los tiempos en el terreno profesional.

Para los Olímpicos de Munich’72, Lázaro Ayala calificó al peso medio José Luis Espinosa, bautizado por nuestro personaje como “Mamut” a causa de lo vello que invadía todo su cuerpo.

Aun cuando por estatutos ganó el derecho de convertirse en técnico nacional para los Juegos Olímpicos de Munich, Lázaro Ayala fue víctima de los compadrazgos y amiguismos que tanto mal han causado al deporte mexicano y no recibió el nombramiento.

Ya dijimos que, como hacedor de boxeadores, Lázaro Ayala destacó por la atención que prestó siempre al dominio de la técnica.

Para darle forma al estilo propio, Ayala mezcló:

1) Las combinaciones del boxeo mexicano, la elusividad del argentino (perfeccionando el manejo de piernas);

2) El excelso boxeo californiano (con Sugar Ray Robinson como prototipo), y

3) Los movimientos mecánicos y la preparación física del pugilismo ruso.

Se le considera impulsor del implacable doble gancho izquierdo (al hígado y a la quijada en cuestión de segundos) que distinguió a algunas de las grandes figuras del pugilismo mexicano. A estas alturas, la ahora ex monarca mundial supermosca WBC, Zulina “La Loba” Muñoz ejecuta con maestría esa combinación, gracias a la herencia que don Lázaro dejó en sus hijos Mauro y Lázaro Ayala.

La honestidad es premisa inquebrantable que los Ayala heredaron de su padre. “El sueldo del boxeador es intocable… que nunca los tachen de haber robado a un boxeador”, aconsejaba.

Curiosamente, en 1989 Lázaro Ayala se convirtió en dirigente de la misma Unión de Mánagers que lo mantuvo vetado dos décadas.

En 1999, Lázaro Ayala “falleció pensando en boxeo y hablando de boxeo”, recuerda uno de sus herederos, Mauro Ayala, quien hace equipo con sus hermanos Lázaro (entrenador), Alejandro (doctor), además de su sobrino, Joaquín, quien representa ya la tercera generación de los Ayala en el boxeo.

También se le atribuye la invención de manoplas y gobernadora, pero esa es una historia que merece otro espacio.

Bueno es recordar a los grandes hombres y nombres y del boxeo mexicano. Don Lázaro Ayala pertenece a esta estripe.

A %d blogueros les gusta esto: