Brasil ganó 2-0; ni quinto partido ni nada y hasta hablaban de llegar a la final… ¡bah!

Ahora se cantó al revés: “ay, ay, ay, ay… llora y no cantes, porque llorando se arreglan, cielito lindo, los corazones…”.

La misma historia, ahora salpicada con ilusión. Brasil nos bajó de la nube a la que nos aferramos luego de la victoria frente a la peor Alemania de la historia, y al son de 0-2, la selección mexicana de futbol nuevamente se queda en octavos de final en un Mundial de futbol.

El equipo mexicano dominó, sí. Le jugó al tú por tú al equipo brasileño, también. Pero de qué sirve, si el futbol se gana con goles y nuestra selección no los tiene.

En la segunda parte, la selección brasileña salió decidida a anotar un gol. Apretó al conjunto mexicano en su cancha y al minuto 51 Neymar empujó el balón al fondo de las redes.

El técnico Juan Carlos Osorio hizo ajustes y México se fue con todo en busca de la igualada, pero una y otra vez los errores terminaron con la esperanza mexicana.

Y al ’88, Roberto Firmino marcó el 2-0 definitivo.

México no tiene profundidad, no tiene al jugador desequilibrante que marque la diferencia. “Chucky” Lozano desapareció después del deslumbrante encuentro contra Alemania. Carlos Vela intentó, pero se queda en eso. Raúl Jiménez se mostró cuan torpe es. “Chicharito no contó con la fortuna de otras veces.

Rusia 2018: Dos derrotas en cuatro encuentros. Seis goles en contra y tres a favor.

Una lección de humildad para todos aquellos que ya hablaban hasta de ser campeones del mundo. ¡Bah!.

Este proceso mundialista se respetó al técnico Osorio, que nunca logró conectar con la afición. Se termina con 33 victorias, 9 empates y 10 derrotas. Goles a favor, 76 por 45 en contra.

Nos queda la goleada que sufrió ante Chile 7-0.

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